"Puedo ver que esto es bueno y me gusta"
El sabor de las cerezas, de Abbas Kiarostami.
Tardé en ver esta película, en parte porque me daba miedo que se me dañe la imagen impecable que tenía yo de Kiarostami. Había visto dos o tres de sus películas, quedando fascinado, y luego había leído alguna crítica que malinterpreté, deduciendo que con esta película el maestro iraní se había vendido al gusto y a las convenciones de occidente. Sin embargo, cuando hace no mucho vi la película, me maravilló la historia impresionantemente intensa de ese hombre que quiere la muerte y teme la nada que puede haber detrás de ella. Me conmovió cada uno de los personajes que el protagonista encuentra, y su propia historia que viene a complementar, comentar, contradecir o matizar la del suicida. Hasta que uno calcula que va a llegar el fin y no sabe cómo se las arreglará el director para no echar a perder tanta perfección, y el final hace más compleja la lectura, más bello el cine, y más brillante la reflexión filosófica de Kiarostami.
"Puedo ver que esto es bueno y no me gusta"
La última de Wong Kar Wai, Beso robado se llamaba en Brasil.
La misma receta con la que Wong Kar Wai logró la intensidad de In the mood for love se aplica a esta nueva historia, pero esta vez los personajes y el paisaje son americanos, y eso contagia todo al punto que uno se queda con la impresión de haber visto una excelente publicidad de jeans magistralmente bien filmada, editada, actuada, construida... Puedo ver que es bueno en el sentido que este tipo sabe dónde poner la cámara, usar los silencios, las miradas, las bellezas, sabe jugar con la sensualidad y la sexualidad del espectador, pero no me gusta porque siento que toma al espectador por un perro de Pavlov que reaccionará siempre del mismo modo a la misma propuesta.
"Puedo ver que esto es bueno, y si bien actualmente no me gusta, creo que con perseverancia me gustará"
Cualquiera de Peter Greenaway, en particular El cocinero, el ladrón, su amante y su mujer.
Demasiado barroquismo, demasiada riqueza, demasiada complejidad, demasiado texto demasiado bien dicho, demasiada fotografía, demasiada escenografía, demasiada referencia, demasaiada exigencia para el espectador, demasiado talento de director y actores, demasiado buena para mí en ese momento en que traté de verla.
Puedo ver que esto es basura y me gusta.
Juan Fernando Velasco, Chao Lola.
Aunque no es una película, porque no pude encontrar en el cine el ejemplo adecuado para ilustrar ese sentimiento, esta canción de Juan Fernando Velasco me gusta, y sé que es mala. Me gusta oirla, la tengo grabada (creo que guardada con un nombre falso) y la escucho avergonzado y solo, y la gozo. Me gusta el piano, la voz, el desgarramiento del texto, y sé que es mala literariamente e incluso musicalmente, y hay momentos en que ya ni me gusta, pero pequeños momentos, como lo de los girasoles que sembró en la vida de ella, o lo de las conversaciones y el espaghetti. Es mala, pero me encanta.
Puedo ver que esto es basura y no me gusta.
Viagra, duro de parar. Esta película ecuatoriana de Francisco Cuesta quiere ser cómica pero no logra ni siquiera arrancarme una sonrisa. Me pone malgenio. Está mal hecha, mal actuada, muy mal escrita, pésimamente dirigida... no tiene una buena fotografía que podría, por último, haber aprovechado de las playas de Jama o de una actriz medianamente atractiva... ni siquiera tiene un solo plano medianamente erótico, medio sensual, medio sugestivo. Es larga, tonta, mala.
domingo, 13 de julio de 2008
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1 comentario:
Hola:
Estoy aplicando la cadena de comentarios...que espero funcione. Me parece siempre honesto lo que escribes, de alguna manera, demuestra un gusto por el cine bien formado, sin apariencias ni pelos en la lengua. Creo que de ahí parten muchas construcciones de opinión y de crítica. Es tu estilo y lo desarrollas bien
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